El difícil camino a la adultez
Casarse a los 28. Comprar casa a los 32. Tener el primer hijo a los 30. Durante décadas, ese fue el guion implícito de la adultez responsable. Pero una encuesta global de Deloitte acaba de confirmar lo que millones de jóvenes ya vivían: el 55% de la Generación Z y el 52% de los millennials han pospuesto hitos importantes de su vida por presión financiera.
No es pereza. No es falta de ambición. Es una respuesta racional a un entorno donde el costo de vida creció más que los salarios, donde la vivienda parece inalcanzable y donde la estabilidad laboral se convirtió en un lujo.
Los números que explican la postergación
La encuesta de Deloitte, aplicada a más de 22.000 jóvenes en 44 países, revela patrones preocupantes:
- 69% de la Generación Z y 64% de los millennials dicen que la disponibilidad de vivienda influye directamente en decisiones de carrera
- 51% de Gen Z y 40% de millennials creen que simplemente no podrán ser propietarios de una casa
- Por quinto año consecutivo, el costo de vida es la principal preocupación: 38% de Gen Z y 42% de millennials
El dato más fuerte: más de la mitad ha tenido que retrasar decisiones como casarse, formar una familia, emprender un negocio o seguir estudiando. No por elección, sino por necesidad.
¿Qué está pasando?
En Latinoamérica, el fenómeno se acelera por factores específicos:
1. La brecha salario-vivienda: En México, Colombia y Chile, los precios de la vivienda crecieron más rápido que los salarios durante la última década. Lo que antes requería 8 años de salario ahora demanda 12 o 15.
2. El empleo flexible: Más de la mitad de los jóvenes latinoamericanos trabaja en condiciones informales o freelance. Sin contrato indefinido, sin historial crediticio, sin acceso a hipotecas.
3. La deuda educativa: En países como Chile y Colombia, el crédito para educación superior consume años de ingresos. Los jóvenes salen de la universidad con deudas que tardan décadas en pagar.
4. La inflación persistente: Aunque ha bajado de los picos de 2022, la inflación sigue erosionando el poder adquisitivo. En Colombia, por ejemplo, la inflación acumulada desde 2020 supera el 35%.
El nuevo perfil del “adulto”
El estudio revela algo más profundo: una redefinición de lo que significa “éxito”. Solo el 6% de los jóvenes dice que alcanzar un puesto de liderazgo es su principal meta laboral. Eso no significa falta de ambición: el 76% de Gen Z y el 67% de millennials están interesados en posiciones senior, pero bajo condiciones diferentes.
Quieren flexibilidad, trayectorias claras y compensación justa. No quieren sacrificar su vida personal por un ascenso. El concepto de “equilibrio vida-trabajo” dejó de ser un beneficio adicional para convertirse en requisito básico.
En Latinoamérica, esto se traduce en decisiones concretas:
- Casarse más tarde: El matrimonio ya no es requisito para convivir. Muchos jóvenes prefieren estabilizar sus finanzas antes de formalizar una unión.
- Hijos más tarde: La natalidad cae en casi todos los países de la región. El costo de criar hijos —educación, salud, oportunidades— es prohibitivo para muchos.
- Emprender con miedo: Aunque hay interés en emprender, la falta de acceso a crédito y la incertidumbre económica bloquean proyectos.
- Estudiar menos: Los posgrados se posponen indefinidamente. Con deudas previas y salarios que no crecen, la inversión en educación adicional parece riesgosa.
La luz al final del túnel (moderada)
El estudio no es todo pesimismo. El 50% de la Generación Z y el 45% de los millennials creen que sus finanzas mejorarán en los próximos 12 meses. Esas cifras son ligeramente superiores a las de 2025.
También disminuyó el porcentaje de personas que viven al día y las que tienen dificultades para cubrir gastos mensuales. Hay una recuperación lenta, pero real.
El problema es que esa recuperación no alcanza para recuperar el tiempo perdido. Los años de postergación no se recuperan. La ventana fértil para tener hijos no se extiende. Las oportunidades de emprender en ciertas etapas de la vida se cierran.
Qué puedes hacer si estás en esta situación
Si eres joven y te identificas con estos patrones, hay estrategias que pueden ayudarte:
1. Redefinir “estabilidad”: No esperes tener todo resuelto antes de tomar decisiones importantes. Define qué nivel mínimo de seguridad financiera necesitas y actúa cuando lo alcances, no cuando tengas “suficiente”.
2. Usar la movilidad geográfica: En un mundo remoto, tu salario puede depender más de quién te contrata que de dónde vives. Explora oportunidades en otros países latinoamericanos o empresas internacionales.
3. Invertir en habilidades transferibles: La carrera lineal murió. Lo que vale son habilidades que puedas aplicar en diferentes industrias: análisis de datos, comunicación digital, gestión de proyectos.
4. Planificar la vivienda diferente: Olvida la casa propia como meta inicial. Considera co-vivir, rentar en zonas emergentes o buscar esquemas de propiedad compartida.
5. Separar identidad de consumo: El estatus ya no viene de lo que tienes, sino de lo que sabes hacer. Redirige presupuesto de apariencias hacia inversión en ti mismo.
El mensaje final
Los jóvenes latinoamericanos no están “posponiendo” la adultez. Están redefiniéndola ante condiciones económicas que sus padres no enfrentaron. Casarse después, tener hijos más tarde o replantear el liderazgo corporativo no habla de desinterés. Habla de adaptación.
El futuro sigue siendo una meta, pero ya no bajo el calendario que conocieron las generaciones anteriores.
Disclaimer: Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera profesional. Cada situación personal es única. Consulta con un profesional antes de tomar decisiones financieras importantes.
Fuentes consultadas:
- Deloitte Global 2026 Millennial and Gen Z Survey — Julio 2026
- Bank of America Better Money Habits — Mayo 2026