Una realidad dolorosa
El 70% de los estadounidenses dice que el costo de vida en su área “no es nada asequible” o “no es asequible en absoluto” para una familia promedio. El sentimiento del consumidor se desplomó un 29% en 2025. Y casi la mitad de la población admite que sus finanzas están peor que hace un año.
No estamos hablando de una recesión lejana. Estamos ante lo que los expertos llaman la “crisis de asequibilidad” (affordability crisis), un fenómeno global que también golpea con fuerza a Latinoamérica.
Los números del estrés: EE.UU. como caso de estudio
Según datos del Bureau of Labor Statistics y encuestas recientes:
- Café: +19% (noviembre 2025 vs. año anterior)
- Carne: +15%
- Vivienda: +14% (septiembre 2023 a septiembre 2025)
- Servicios médicos: +7%
- Servicios generales: +8%
Pero aquí está lo sorprendente: a pesar de esta presión, el gasto del consumidor sigue aumentando trimestre a trimestre. ¿Cómo es posible?
La respuesta está en cómo la gente está financiando sus gastos, no en cómo los está reduciendo.
El cambio silencioso: de ahorrar a endeudarse
Los datos de McKinsey & Company (Q4 2025) revelan un patrón preocupante:
- 29% ha tocado sus ahorros (subió del 26% en Q3)
- 29% redujo su tasa de ahorro (subió del 26%)
- 28% está usando más tarjetas de crédito (subió del 26%)
Y lo más alarmante: el 39% de los estadounidenses ha usado tarjeta de crédito para pagar comestibles u otros gastos esenciales del hogar. Un número creciente incluso usa planes de “compra ahora, paga después” (BNPL) para la despensa, según LendingTree.
“Los consumidores están pidiendo prestado más y más para cubrir los desafíos de gasto que tienen, y eso obviamente no puede continuar para siempre” — Will Auchincloss, EY-Parthenon
La deuda colectiva en tarjetas de crédito en EE.UU. alcanzó $1.23 billones en el tercer trimestre de 2025, según la Reserva Federal de Nueva York.
Latinoamérica: mismo fenómeno, mayor intensidad
Si la crisis de asequibilidad duele en EE.UU., en Latinoamérica es aún más profunda. Veamos el contexto regional:
México
- Inflación anual alrededor del 4-5% en 2025 (INEGI)
- Precios de alimentos básicos con presión sostenida
- Salarios mínimos con aumentos que no siempre compensan la inflación acumulada
Colombia
- Inflación desacelerándose pero persistente en alimentos
- Altos costos de transporte y servicios públicos
- Diferenciales de precios entre ciudades principales y regiones
Chile
- Recuperación económica desigual post-pandemia
- Precios de vivienda y arriendo siguen elevados
- Costo de vida en Santiago comparado con ingresos medios
Argentina
- Inflación crónica que afecta comportamiento consumidor
- Dolarización parcial de precios
- Adaptación cultural a la volatilidad económica
El patrón es claro: cuando los precios de lo esencial suben más rápido que los ingresos, las familias recurren primero a los ahorros, luego al crédito, y finalmente ajustan su calidad de vida.
Cómo están respondiendo los consumidores: dos estrategias opuestas
Estrategia 1: Reducción drástica de no-esenciales
Los consumidores de mayores ingresos están:
- Dejando de comprar vitaminas y suplementos
- Cambiando a marcas más económicas (trading down)
- Reduciendo salidas a restaurantes (65% ha cortado aquí)
Estrategia 2: Comprar menos, pero mejor
Como explica Leanna Haakons de Black Hawk Financial: “Los consumidores están comprando menos artículos en general, pero enfocándose en compras de alto valor, más significativas, bienes duraderos, regalos, cosas para el hogar, mejoras para la casa — cosas que realmente son valiosas para su día a día”.
Esta es una lección clave para Latinoamérica: la cantidad importa menos que la intención. Gastar en algo duradero que mejore tu vida diaria puede ser más inteligente que comprar múltiples artículos baratos de corta vida.
Las trampas peligrosas (y cómo evitarlas)
Trampa 1: Usar crédito para gastos básicos
El 39% que usa tarjeta para comida no está “aprovechando recompensas”. Está financiando la supervivencia con deuda cara. Si estás en esta situación:
- Prioriza pagar esa deuda sobre cualquier otro gasto discrecional
- Busca asesoría de instituciones financieras reguladas
- Considera programas de educación financiera gratuitos
Trampa 2: Agotar los ahorros de emergencia
El 29% que tocó sus ahorros responde a una necesidad real, pero si esta tendencia continúa, la vulnerabilidad financiera se multiplica.
Regla de oro: Mantén al menos 3-6 meses de gastos esenciales en una cuenta separada, aunque tengas que construirlo poco a poco.
Trampa 3: Postergar pagos de deuda existente
Con la inflación proyectada en 3% o más para 2026 en EE.UU. (según Deloitte y Fitch), y tasas de interés elevadas, las deudas actuales crecerán en términos reales.
“Es importante ser prudente al entrar en 2026, porque hay señales claras de que podrían venir tiempos más difíciles para el empleo” — Leanna Haakons
Recomendaciones prácticas para Latinoamérica
1. Sé selectivo, no restrictivo
No se trata de dejar de gastar, sino de elegir conscientemente. Identifica:
- Qué gastos realmente mejoran tu calidad de vida
- Qué compras son impulsos emocionales
- Dónde puedes sustituir por alternativas de igual valor pero menor costo
2. Prioriza el pago de deudas revolving
En Latinoamérica, las tasas de tarjetas de crédito pueden superar el 30-40% anual. Ninguna inversión segura te dará ese retorno, así que pagar deuda es tu mejor “inversión”.
3. Construye resiliencia laboral
Las señales de un mercado laboral más débil son globales. En un contexto latinoamericano con alta informalidad:
- Diversifica tus fuentes de ingreso cuando sea posible
- Invierte en habilidades que aumenten tu empleabilidad
- Mantén un fondo de emergencia aunque sea modesto
4. Aprovecha las oportunidades de timing
Si esperas compras mayores (electrodomésticos, muebles, viajes), monitorea:
- Temporadas de descuento locales (Buen Fin, Hot Sale, CyberDays)
- Cortes de tasas de interés potenciales en 2026
- Ofertas de financiamiento con tasas preferenciales
El panorama para 2026
Los economistas predicen que la inflación se mantendrá alrededor del 3% o más durante 2026 en EE.UU., mientras que en Latinoamérica las proyecciones varían por país pero mantienen presión en precios de alimentos y servicios.
La buena noticia: los precios de vivienda podrían estabilizarse en algunos mercados. La mala: el empleo puede volverse más vulnerable.
Conclusión
La crisis de asequibilidad no es solo un problema de “no alcanza”. Es un cambio estructural en cómo las familias administran sus finanzas. La clave está en la adaptación estratégica: reducir sin sacrificar calidad de vida, endeudarse solo con propósito claro, y construir resiliencia ante incertidumbre económica.
En Latinoamérica, donde hemos enfrentado crisis económicas cíclicas, esta lección es especialmente relevante. La pregunta no es si vendrán tiempos difíciles, sino si estaremos preparados para navegarlos.
Disclaimer: Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera. Cada situación personal es única. Consulta con un profesional antes de tomar decisiones financieras importantes.
Fuentes consultadas:
- CNBC - How Americans are responding to the ‘affordability crisis’ — 26 de diciembre de 2025
- CNBC/SurveyMonkey Quarterly Money Survey Q2 2026 — Abril 2026
- New York Fed - Household Debt and Credit Report Q3 2025 — Datos de deuda de tarjetas
- Bureau of Labor Statistics — Datos de precios al consumidor
- McKinsey & Company Research — Q4 2025 Consumer Trends
- Deloitte Economic Outlook — Proyecciones inflación 2026
- Fitch Ratings — Perspectivas económicas 2026
- INEGI (México) — Datos inflación regional